martes, 13 de diciembre de 2011

3ª Parte

Paso 1- Haz el petate. Ligero, solo lo necesario.
 De modo que me fuí a mi cuarto, saque la maleta de debajo de la cama y meti ropa, mudas, un par de fotos de mi familia, un par de libros y el ultimo regalo que me habia hecho mi difunta abuela materna antes de morir. Acto seguido me fuí a la cocina y agarré de la despensa todas las latas de conserva que habia, tenia comida para unos cuatro o cinco dias, después ya vería.
Paso 2- Consigue Armas. 
 Lo primero que pensé fue utilizar  un viejo tubo de hierro que habia servido de cañeria para la lavadora y que ahora estaba tirado en el patio de luces, pero al pararme a reflexionar sobre eso me di cuenta de que si me encontraba rodeado necesitaria algo mas que un simple trozo de metal. Conseguir un arma de fuego fue mi segunda opción, estaba tirado, pero a la vez era imposible. 12 años atrás el destino habia sido venébolo y como si el mismo supiese que algun dia lo necesitaria, había hecho que un vecino de unos cuantos bloques de edificios mas allá del mio hubiese abierto una tienda de deportes, pesca y caza a unos 20 metros del portal de mi casa, el problema eran los bichos... ¿ como conseguiría eludirlos?
 traté de pensar, y lo primero que me vino a la cabeza fue una distracción. Necesitaba algo que llamase la atencion de los bichos, pero ¿como lo conseguiria? ¿ que los distraería lo suficiente como para conseguir que no me viesen, oyesen, oliesen y lo peor, que no me comiesen como a mi vecina? La solución apareció en forma cuadrupeda al galope. Un grupo de perros pasó corriendo y ladrando justo por mi calle; los zombies se fueron siguiendolos atraídos por el olor a carne fresca; tenia muy poco tiempo, asi que agarré el trozo de cañeria y bajé a la calle dispuesto a conseguir un arma.
 La verja de la tienda estaba cerrada, asi que no me quedó mas remedio que romper el cristal del escaparate con el tubo de hierro que llevaba. Al primer golpe que recibió el cristal, la alarma empezó a sonar. Tenia muy poco tiempo, el ruído los atraería directamente a mi, aquella alarma era su campana para la cena, y yo el plato principal.
 Tomé prestada una bolsa de deportes y empecé a meter en ella todo lo que me fui encontrando.
Una escopeta remington M870 Gauge con acción de bombeo.
Dos berettas 9 mm.
Dos rifles de caza, uno de ellos con mira teléscopica.
Y la joya de la corona. Un fusíl M1 Garand de la 2ª Guerra Mundial. Aquel fusíl era del dueño de la tienda, no estaba muy seguro de si funcionaba o no, pero me vendría muy bien en caso de apuro.
 Segun tenia entendido el M1 usaba municion del 30... y no estaba muy seguro de si la encontraria, pero más vale prevenir, asi que me lo llevé también junto a toda la munición que me encontré en la tienda.
  ¡La bolsa pesaba horrores!De pronto, la alarma dejó de sonar, todo estaba en silencio.Era la calma que precedía a la tempestad pensé. Aunque sorprendentemente cuando salí a la calle estaba desierta. Así que me apresuré a cumplir el paso numero tres.

Paso 3- Conseguir un vehíclo.
 Aquí lo vi muy claro. Mi opel astra era perfecto. Así que me fuí a casa. Cogí la maleta, a Zelda la bolsa de armas y aproveché para echar un ojo desde el balcón y buscar mi coche. Tardé un rato en encontrarlo entre tantos coches destrozados. Lo abría encontrado antes, de no ser porque estaba echo pedazos. ¡ALA! 1.200 € a la mierda... como si eso importase ahora- me dije. Lo siguiente era buscar el coche de mis padres, pero este había corrido la misma suerte que el mio. Y de pronto.. allí vi mi salvación; cuatro o cinco plazas a la derecha del coche de mis padres, estaba la Monovolumen de mi abuelo. Era perfecta; rápida espaciosa y estaba cerca, solo un problema. No tenia la llave. ¿ Como podía tener tan mala suerte? 
 Mis abuelos paternos vivian a la vuelta de la esquina, pero era un riesgo salir a la calle porque los bichos podian haber vuelto, pero era un riesgo que debia correr. Así que decidido agarre una de las 9mm de la bolsa, la cargué y me la meti por dentro del pantalón, igual que hacían en las pelis.
-Ojalá no tenga que usarla, y si tengo que hacerlo, espero acordarme de quitar el seguro.- Pensé
 Bajé a la calle, giré la esquina y nada, la calle seguia desierta. Los zombies debian estar dandose un  festín con los perros. Entré en el edificio con la pistola en ristre, rezando para no toparme con nada ni nadie. Subí por las escaleras hasta el primer piso, introduje la llave en la cerradura y abrí la puerta. Cada vez que recuerdo lo que sucedió después me vengo abajo. Allí estaba mi abuelo, de pie, en el pasillo,con su pantalón de los domingos y su camisa de fiesta, mirándome, pero algo raro ocurria, su mirada era distinta; me recordaba a la de un esquizofrénico, o un psicópata. 
 De pronto empezó a caminar hacia mi. Emitia un fuerte olor a podrido, y unos gruñidos que helaban la sangre solo de oirlos. Al fin comprendi lo que pasaba. Mi abuelo era uno de ellos. Cada vez estaba mas cerca de mi, con los brazos extendidos, gruñendo, chillando. Me agarró con una de sus manos, e intentó morderme, lleno de ira  y dolor a la vez le golpeé en la cara con la culata de la pistola, y el se tambaleó. Pidiendole perdón, tiré del percutor hacia atrás, quite el seguro y disparé.Su cuerpo se desplomó en el suelo. El tiro retumbó por todo el edificio. 
 Rapidamente agarré las llaves del bolsillo de su pantalón, y en ese momento me di cuenta de que podria no estar solo en el piso, aun faltaba mi abuela paterna. Abuela, ¿estás ahí?- Pregunté. Nada, solo silencio. Di por sentado que se habría marchado con mis padres y que habrían dejado a mi abuelo porque ya no había salvación para el.
 Me di la vuelta y sali del piso. Cerré la puerta y al darme la vuelta me encontré de bruces con la vecina de mi abuela, tirada en el suelo. Estaba muerta. y de pie junto a ella, su marido. Le colgaban trozos de carne de entre los dientes y tenia la boca, las manos y la ropa cubiertos de sangre. En cuanto me vió echó a correr hacia mi del mismo modo que mi abuelo, gruñendo, con los brazos estirados, ¡PUM! otro tiro y su cuerpo cayó  en seco.
 Estaba haciendo demasiado ruído, tenía que irme de alli cagando leches.
 Subí a zelda en la parte de atrás de la furgo, junto con la maleta. La bolsa de armas iria delante conmigo, por si acaso. Encendí el motor y me dispuse a cumplir el cuarto y ultimo paso.

Paso 4- Fortificarnos en Casa de Ramón.
 Mi desolación fue total cuando al llegar a la casa vi que no había el menor signo de que nadie en la pandilla hubiese cumplido los pasos de nuestro plan. La casa de Ramón estaba vacía. No había nada salvo los muebles. Ramón estaba vivo, al menos lo estaba cuando se fue de allí.Ni Ramón ni Alex, ni Iago estaban en sus casas. ¿Que podía hacer? volví a la furgoneta y lo que me encontré fue increíble. Subiendo por la calle habia al menos 50  bichos subiendo hacia donde yo estaba. Seguramente los disparos los habrian alertado y habrian seguido mi rastro, siguiendo mi olor o el olor de Zelda, necesitaba armas silenciosas ademas de las que ya tenia. Me subi a la furgoneta, arranqué y trate de hacerme hueco por encima de los muertos que se dirigian hacia mi. El sonido de los huesos partiendose, las tripas desparramandose, Craneos rompiendose y demas carnicerias, hizo que se me disparase la adrenalina y mientras conducia me puse a gritar como un loco.
 Llegue a mi casa, sabia muy bien lo que debia coger asi que entré directamente a la cocina, debajo de la despensa estaba mi maletin de cuchillos de cocina. Los cogí y salí a escape de alli. Mientras tanto pensaba en donde coño estarian mis amigos, Alli me encontraba, en el fin del mundo y sin amigos ni familia cerca. Ya no tenia sentido seguir los pasos, aquello era sálvese quien pueda; asi que decidi ir por quien me quedaba, aunque aquello me supusiera recorrer 65 km hasta Santiago de Compostela, debia ir a por dos personas muy importantes. Mi mejor Amigo y uno de sus compañeros de piso que  tambien era Como un hermano para mi y de paso aprovecharia el viaje para cerciorarme de una cosa... 

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