Un ruido en la cocina me hizo volver en mi; apresurado me dirigí hacia alli. Al abrir la puerta me encontre con el sexto miembro de la familia, mi perra. Estaba escondida bajo la mesa y temblaba de miedo.
- Zelda, ven aqui, ¿que te ocurre?- le dige con tono suave. Ella se acercó y me olfateó con esmero, un leve lameton en la mano le fue suficiente para indicarme que confiaba en mi. En ese momento me percaté de que la puerta que daba al balcon de la cocina estaba abierta, sali al exterior y entonces fue cuando descubri todo lo que ocurría. AL salir afuera vi todo aquello... juro que jamas olvidare esa imagen.
Mi calle estaba completamente destrozada, coches volcados, coches en llamas, cadaveres por las aceras, pero eso no era lo peor, algunos estaban desmembrados, a otros se les habian desparramado las tripas y otros en fin... digamos que habia dos tipos de muertos, los que estaban muertos y los que no lo estaban; justo antes de volver a meterme en casa alcance a ver a uno de aquellos seres comiendose a mi vecina del 1º A, pobre chica, era de mi edad, estaba en lo mejor de la vida. Me senté en el suelo de la cocina intentando pensar, esto no podia estar pasando, los muertos solo revivían en las pelis y en las series de la tele ¿ no?
Cuando me di cuenta ya habia pasado media hora. Estaba totalmente bloqueado; tanto tiempo ideando planes absurdos con mis amigos en caso de un holocausto zombie, y llegado el momento no sabia ni por donde empezar...
Otra media hora atontado, el miedo me invadía de pies a cabeza. -¡ NO ! vamos Andrés serénate! - me dije a mi mismo. Me levanté y traté de recordar uno a uno los pasos que felizmente habiamos establecido mis mejores amigos y yo. [...]
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