Nos dimos la vuelta dispuestos a poner un poco de orden en aquel lugar.
Lo primero que hice fue abrir la puerta de la furgo para que zelda bajase a estirar las patas y que husmease un poco por allí.
La nave parecía un enorme taller de soldadura; en uno de los laterales había una enorme estantería con tubos, chapas, y toda clase de hierros, a continuación había unos cuantos equipos de soldadura profesional. Un par de maquinas tipo MIG, plasma, soldadura de electrodos, un par de sopletes. Además había también un carrito con todo tipo de llaves, inglesas, fijas, de tubo, de allen, torsi, destornilladores de todos los tamaños. Sierras radiales, taladros... Aquello era una autentica mina. Y nosotros podíamos sacarle mucho partido.
- Increíble, este sitio es una mina, que bárbaro todo lo que hay aquí- Fran no dejaba de asombrarse.
- ¿Sabes usar esta maquinaria? - Yo me hice un poco el tonto, pensé que había sido una autentica suerte encontrar aquella nave, ahora le veía utilidad a los sábados por la mañana, cuando mi padre me despertaba y me llevaba a trabajar con el, era una autentica suerte que mi padre fuese soldador, y me hubiese enseñado a soldar.
- Si- contesté.- Mi padre es soldador, el me enseñó.
- Oh, que suerte! podremos reforzar un poco la estructura de la furgo, y añadirle un par de cosas que nos ayuden a defendernos.
- No es buena idea, aumentaremos demasiado el peso, y si tenemos que salir a escape será un impedimento. Yo pensaba en reforzar el portal y hacer alguna que otra trampa, alguna defensa exterior... había pensado en quedarnos aquí unos cuantos días, necesito recuperarme de ciertas cosas, y aclarar mis ideas. Espero que no te importe- Le dije.
- No tranquilo, no tengo prisa. Además así nos conoceremos un poco mejor, aun no se casi nada sobre ti.
- Todo a su tiempo, lo importante ahora es que comamos algo caliente.- Así que me fui a la furgoneta. Busqué un par de latas de fabada y las aparte para un lado. Después cogí un par de chapas, las corté con la radial y las soldé, de manera que allí tenia una pequeña olla improvisada.
Fran había cogido unos cuantos palos, y aprovechando la madera de unos palés de carga que había por allí tirandos hizo una pequeña fogata, así nos ahorrabamos el gastar el camping gas, ya habíamos desperdiciado una bombona haciendola saltar por los aires junto con un coche para salvarnos el pellejo, así que había que racionar el consumo de gas. Calenté las Dos latas de fabada, y después calenté también un poco de agua para asearnos. fran había cogido alguna ropa en el Centro comercial así que se aseó y se cambió al igual que yo.
- Vaya, esa fabada estaba buenisima. - Dijo Fran mientras que soltaba un pequeño eructo.
- Pues dale las gracias a la abuela de la fabada de la tele, yo solo la he calentado- Le contesté mientras intentaba sonreír un poco.
Zelda estaba sentada a mi lado y miraba fijamente a Fran. Parecía que se sentía intimidado por ella, porque el mantenía bastante la distancia.
- Oye, ¿ a tu perra no le gustará morder no ?
- No, tranquilo, ella solo muerde para defenderme, anda acariciala, deja que te huela, dejale coger confianza
Fran extendió la mano, Zelda se acercó, le olfateó los dedos, y se los lamió, como hacía conmigo.
- Que cariñosa es- Dijo Fran
- Si, es el mejor perro del mundo, ya se que todos decimos lo mismo de nuestros perros, pero esta sin duda es la mejor.
- ¿Cuantos años tiene?
- Pues ha cumplido 8 en Agosto. Por desgracia le queda poco. Bueno será mejor que nos durmamos, mañana tenemos trabajo si queremos hacer esas trampas, y los refuerzos del portal. - Propuse.
-Si buena idea, que descanses tío.- Y fran se metió en uno de los sacos de dormir que habíamos cogido en el centro comercial.
Yo apagué los focos de la nave, y entonces solo quedó el resplandor que emitían las brasas, leve, cálido, reconfortante, cogí mi saco de dormir, me metí dentro y cerré los ojos, Zelda se acurrucó a mi lado, lo ultimo que vieron mis ojos fue la cara de mis seres mas queridos reflejadas en las brasas....
miércoles, 28 de diciembre de 2011
martes, 27 de diciembre de 2011
8ª Parte
En mi cabeza solo rondaban las palabras : " Hace casi diez dias" ¿ Que demonios me habría pasado? Lo ultimo que recuerdo es haber quedado con mis amigos, llegar a casa de madrugada como siempre, acostarme y dormirme. Y al despertarme me encuentro con todo esto. Totalmente inexplicable.
- Tio no te conozco apenas, pero no hace falta para saber que te pasa algo. - Fran no solo era bueno disparando, tambien lo era analizando a la gente.
- No tranqui, simplemente quiero encontrar un sitio donde meternos.- Mentí.
- Pues, a ver si lo encontramos rápido, tengo hambre y estoy muy cansado. Por cierto ¿Sabes cocinar?
- Si, tranquilo cenaremos algo caliente, nos vendrá bien para quitarnos el frió, y nos reconfortará.
Habíamos llegado a un pequeño lugar llamado Alba, estaba a las afueras de pontevedra pasando Lerez. Al mirar hacia la derecha, advertimos una nave, parecía un buen sitio Tenia el tamaño del pabellón de fútbol sala al que solía ir a jugar con Alex y algunos amigos aproximadamente. Aparqué justo delante del portal. Zelda se había puesto de pié sobre los asientos traseros.
- Será mejor que bajemos los dos y echemos un vistazo, toma tu lleva la tubería, yo los cuchillos. - Propuse.
- De acuerdo, ten cuidado, esta empezando a oscurecer. Yo iré por la derecha y tu por la izquierda, rodeamos la nave para asegurarnos de que no hay bichos fuera, luego entraremos y si hay algo que limpiar pues se limpia. - Me dijo Fran mientras me guiñaba el ojo, estaba muy seguro de si mismo, odiaba tanto a aquellos bichos... Pero era normal, se lo habían quitado todo.
Dimos la vuelta entera a la nave. Nada, ni rastro de zombies. Nos reunimos de nuevo delante del enorme portal.. La nave era bastante alta. El portal debía tener unos 3 metros y medio de alto, y unos 4 o 5 de largo. Las paredes de la nave estaban hechas con enormes losas de una variedad de piedra llamada "Rosa Porriño" ; tendrían unos 4 metros de alto, eran un poco mas altas que el portal, el techo era de panel sandwich, seria una fortaleza excelente.
Los dos tiramos con fuerza del enorme portalón, la luz entró poco a poco a medida que un fortísimo hedor salia del interior (debo admitir, que me mareé un poco). Ese olor no era buena señal. Dentro tenía que haber bichos. Fran me miró y agarro con fuerza la tubería , yo agarré el machete con la mano derecha y con la izquierda sostuve el cebollero de 30 cm. Fran entró primero, y buscó a tientas el cuadro de diferenciales, estaba justo al entrar. Todos estaban subidos excepto uno, Fran accionó el interruptor, y unos potentes focos se encendieron en el techo, la imagen que nos econtramos fue bastante dura. En el suelo había un cuerpo, parecía haber sido un hombre, no muy mayor, estaba sobre una gran mancha de sangre seca. Podríamos haber sido capaces de ponerle una edad si su cabeza no se encontrase aplastada bajo un enorme yunque de hierro. Yo tuve que salir para afuera. Me pudo la impresión. Fran salió unos segundos despues.
- ¿ Estás bien ? - me preguntó
- Si, esque ese maldito olor... buff me ha revuelto el estómago. Y bueno ver los sesos de ese pobre hombre esparcidos por el suelo, pues tampoco es que me ayude mucho.
- Bueno entonces no te pediré que me ayudes a sacarlo para afuera. Tenemos que preparar todo rapido para la llegada de la noche. Faltan pocos minutos para las 19:00, entrare yo a sacar el cuerpo, he visto una manguera conectada a un grifo, podremos limpiar las manchas y despues veremos que es lo que hay dentro que nos pueda ayudar.
Fran sacó a aquel pobre desdichado para afuera y lo enterró detras de la nave. Yo cojí la manguera y limpié aquel estropicio, el olor ya casi se había ido. Salí para afuera, cojí la furgo y la meti dentro de la nave, despues Fran y yo cerramos el portal y pusimos los cerrojos para que nadie pudiese abrir desde fuera...
- Tio no te conozco apenas, pero no hace falta para saber que te pasa algo. - Fran no solo era bueno disparando, tambien lo era analizando a la gente.
- No tranqui, simplemente quiero encontrar un sitio donde meternos.- Mentí.
- Pues, a ver si lo encontramos rápido, tengo hambre y estoy muy cansado. Por cierto ¿Sabes cocinar?
- Si, tranquilo cenaremos algo caliente, nos vendrá bien para quitarnos el frió, y nos reconfortará.
Habíamos llegado a un pequeño lugar llamado Alba, estaba a las afueras de pontevedra pasando Lerez. Al mirar hacia la derecha, advertimos una nave, parecía un buen sitio Tenia el tamaño del pabellón de fútbol sala al que solía ir a jugar con Alex y algunos amigos aproximadamente. Aparqué justo delante del portal. Zelda se había puesto de pié sobre los asientos traseros.
- Será mejor que bajemos los dos y echemos un vistazo, toma tu lleva la tubería, yo los cuchillos. - Propuse.
- De acuerdo, ten cuidado, esta empezando a oscurecer. Yo iré por la derecha y tu por la izquierda, rodeamos la nave para asegurarnos de que no hay bichos fuera, luego entraremos y si hay algo que limpiar pues se limpia. - Me dijo Fran mientras me guiñaba el ojo, estaba muy seguro de si mismo, odiaba tanto a aquellos bichos... Pero era normal, se lo habían quitado todo.
Dimos la vuelta entera a la nave. Nada, ni rastro de zombies. Nos reunimos de nuevo delante del enorme portal.. La nave era bastante alta. El portal debía tener unos 3 metros y medio de alto, y unos 4 o 5 de largo. Las paredes de la nave estaban hechas con enormes losas de una variedad de piedra llamada "Rosa Porriño" ; tendrían unos 4 metros de alto, eran un poco mas altas que el portal, el techo era de panel sandwich, seria una fortaleza excelente.
Los dos tiramos con fuerza del enorme portalón, la luz entró poco a poco a medida que un fortísimo hedor salia del interior (debo admitir, que me mareé un poco). Ese olor no era buena señal. Dentro tenía que haber bichos. Fran me miró y agarro con fuerza la tubería , yo agarré el machete con la mano derecha y con la izquierda sostuve el cebollero de 30 cm. Fran entró primero, y buscó a tientas el cuadro de diferenciales, estaba justo al entrar. Todos estaban subidos excepto uno, Fran accionó el interruptor, y unos potentes focos se encendieron en el techo, la imagen que nos econtramos fue bastante dura. En el suelo había un cuerpo, parecía haber sido un hombre, no muy mayor, estaba sobre una gran mancha de sangre seca. Podríamos haber sido capaces de ponerle una edad si su cabeza no se encontrase aplastada bajo un enorme yunque de hierro. Yo tuve que salir para afuera. Me pudo la impresión. Fran salió unos segundos despues.
- ¿ Estás bien ? - me preguntó
- Si, esque ese maldito olor... buff me ha revuelto el estómago. Y bueno ver los sesos de ese pobre hombre esparcidos por el suelo, pues tampoco es que me ayude mucho.
- Bueno entonces no te pediré que me ayudes a sacarlo para afuera. Tenemos que preparar todo rapido para la llegada de la noche. Faltan pocos minutos para las 19:00, entrare yo a sacar el cuerpo, he visto una manguera conectada a un grifo, podremos limpiar las manchas y despues veremos que es lo que hay dentro que nos pueda ayudar.
Fran sacó a aquel pobre desdichado para afuera y lo enterró detras de la nave. Yo cojí la manguera y limpié aquel estropicio, el olor ya casi se había ido. Salí para afuera, cojí la furgo y la meti dentro de la nave, despues Fran y yo cerramos el portal y pusimos los cerrojos para que nadie pudiese abrir desde fuera...
sábado, 24 de diciembre de 2011
7ª Parte
- Y dime... ¿ a que te dedicabas antes de toda esta locura? - Después de salir de aquel tremendo embrollo, Fran pretendia entablar conversación, la verdad no tenía el cuerpo para eso, pero pensé que me vendría bien intentar distraerme.
- Pues por desgracia, estaba en el paro... ya ves maravillas de este gran país, El señor Rajoy lleva casi un año en la presidencia, y aun no ha solucionado el problema del paro... aunque digo yo que ahora mismo tiene otro un poquitin mas gordo ¿no crees?- Fran se rió, aunque aquella no era mi intención. - ¿ y tu? ¿ trabajabas estudiabas... -
- Trabajaba, era guarda de seguridad en el museo de Pontevedra, llevaba solo un mes trabajando. - Vaya, eso explicaba que disparase tan bien.
- Joder, que coincidencia, uno de mis amigos mas allegados también es segurata, bueno, tiene el titulo, pero aun no había encontrado trabajo.- Y en ese momento pensé en Alex y en todos los buenos momentos que habíamos pasado toda la pandilla reunida.
- Verás, quería preguntarte sobre ti, esque solo hace unas horas que nos conocemos, y bueno ya las hemos pasado canutas y vamos a convivir, como comprenderas necesito conocerte un poco, para hacernos amigos o algo asi.. ¿no crees? - Me parecía una estupidez enorme lo que acaba de salir de mi boca; pero ya no había marcha atrás.
- Pregunta lo que quieras - me respondió Fran.
- Bien pues, ¿de donde eres? - pregunte.
- Soy de Placeres, vivía en el Rial.
- ¿ Y como acabaste solo ? ¿tienes familia ?- VALE Andrés, justo la pregunta que no debías hacer...
- Pues... Ya no. Un grupo de Zombies los cogieron el mismo dia que la infección llegó a la provincia. habíamos empezado a preparar nuestra casa, yo estaba tapiando una de las ventanas cuando 3 zombies consiguieron colarse por el hueco, yo me caí hacia atrás uno consiguió entrar y mi mujer al ver que yo estaba infenso intentó cargarse a aquel hijoputa, pero los otros dos se abrieron paso la agarraron y la mordieron, mi hija fué la siguiente, yo salí corriendo, pasé 3 noches en medio del monte, comiendo frutas que había por los arboles, y guareciendome bajo unas rocas, hasta que un grupo de bichos me descubrió, bajé corriendo hasta la carretera y bueno el resto ya lo conoces.
Un momento. Había dicho tres días, eso no podía ser posible. Yo me desperté en mi cama como siempre, después de dormir mis 8 horas, como cada día.
- ¿Y cuanto tiempo hace de eso? - temía la respuesta.
- casi una semana y media.
Yo estaba flipando. No podía ser. Había estado diez u once días dormido, o inconsciente, pero, no recordaba haberme dado ningún golpe, ni que me pasase nada lo suficientemente grave como para pasarme ese tiempo inconsciente.
Mi cabeza iba a explotar con tantas dudas.
- ¿que te ocurre? Tienes una cara que preocupa.
- nada, esque tu historia... me ha dejado muy mal cuerpo, siento mucho lo de tu familia.
Mis labios pronunciaban, pero mi cabeza estaba en otro lado. ¿ Cual seria la respuesta a toda esta incertidumbre en la que se habia convertido la ultima semana y media de mi vida? ....
- Pues por desgracia, estaba en el paro... ya ves maravillas de este gran país, El señor Rajoy lleva casi un año en la presidencia, y aun no ha solucionado el problema del paro... aunque digo yo que ahora mismo tiene otro un poquitin mas gordo ¿no crees?- Fran se rió, aunque aquella no era mi intención. - ¿ y tu? ¿ trabajabas estudiabas... -
- Trabajaba, era guarda de seguridad en el museo de Pontevedra, llevaba solo un mes trabajando. - Vaya, eso explicaba que disparase tan bien.
- Joder, que coincidencia, uno de mis amigos mas allegados también es segurata, bueno, tiene el titulo, pero aun no había encontrado trabajo.- Y en ese momento pensé en Alex y en todos los buenos momentos que habíamos pasado toda la pandilla reunida.
- Verás, quería preguntarte sobre ti, esque solo hace unas horas que nos conocemos, y bueno ya las hemos pasado canutas y vamos a convivir, como comprenderas necesito conocerte un poco, para hacernos amigos o algo asi.. ¿no crees? - Me parecía una estupidez enorme lo que acaba de salir de mi boca; pero ya no había marcha atrás.
- Pregunta lo que quieras - me respondió Fran.
- Bien pues, ¿de donde eres? - pregunte.
- Soy de Placeres, vivía en el Rial.
- ¿ Y como acabaste solo ? ¿tienes familia ?- VALE Andrés, justo la pregunta que no debías hacer...
- Pues... Ya no. Un grupo de Zombies los cogieron el mismo dia que la infección llegó a la provincia. habíamos empezado a preparar nuestra casa, yo estaba tapiando una de las ventanas cuando 3 zombies consiguieron colarse por el hueco, yo me caí hacia atrás uno consiguió entrar y mi mujer al ver que yo estaba infenso intentó cargarse a aquel hijoputa, pero los otros dos se abrieron paso la agarraron y la mordieron, mi hija fué la siguiente, yo salí corriendo, pasé 3 noches en medio del monte, comiendo frutas que había por los arboles, y guareciendome bajo unas rocas, hasta que un grupo de bichos me descubrió, bajé corriendo hasta la carretera y bueno el resto ya lo conoces.
Un momento. Había dicho tres días, eso no podía ser posible. Yo me desperté en mi cama como siempre, después de dormir mis 8 horas, como cada día.
- ¿Y cuanto tiempo hace de eso? - temía la respuesta.
- casi una semana y media.
Yo estaba flipando. No podía ser. Había estado diez u once días dormido, o inconsciente, pero, no recordaba haberme dado ningún golpe, ni que me pasase nada lo suficientemente grave como para pasarme ese tiempo inconsciente.
Mi cabeza iba a explotar con tantas dudas.
- ¿que te ocurre? Tienes una cara que preocupa.
- nada, esque tu historia... me ha dejado muy mal cuerpo, siento mucho lo de tu familia.
Mis labios pronunciaban, pero mi cabeza estaba en otro lado. ¿ Cual seria la respuesta a toda esta incertidumbre en la que se habia convertido la ultima semana y media de mi vida? ....
miércoles, 21 de diciembre de 2011
6ª parte
Fran había comenzado a disparar antes que yo. Me asombró la excelente puntería que tenía, era evidente que no era la primera vez que disparaba un arma de fuego.
Levanté la vista, y miré al frente aproximadamente una docena de bichos se acercaban en mi dirección, el miedo paralizaba mis músculos, y esto me desconcertaba, minutos antes estaba muy seguro de mi mismo cuando miré a mi compañero a los ojos y los dos asentimos en señal de " estoy preparado".
Los disparos de la 9mm de Fran me sacaron de mis pensamientos.
¡ ¿QUE COÑO HACES ?!- ¡¿ A QUE ESPERAS ?! ¡DISPARA YA! - Fran me gritaba desde el asiento del acompañante. reaccioné con torpeza, tiré de la guía del guardamanos para cargar el primer cartucho, apunté y disparé. La escopeta me pegó en el pecho y me dejó sin aire, el disparo salió desviado hacia arriba. Disparar ese arma no tenia nada que ver con la 9mm.
- ¡MIERDA ANDRÉS! ¿QUIERES ESPABILAR?- Fran perdía los nervios. Debía llevar unos 14 zombies muertos, porque iba a poner el segundo cargardor. Miré a mi izquierda, los zombies estaban a menos de 3 metros, cogí aire, y traté de serenarme, volví a cargar, apunté, pero esta vez apoyé la culata contra mi hombro para evitar el retroceso y disparé. 3 zombies cayeron de espaldas y empezaron a retorcerse en el suelo, el cuarto cayó con media cara destrozada.
¡ESO ES!- gritaba Fran ¡ SIGUE ASÍ !
Recargué, y repetí la operación, 2 mas cayeron, eran demasiados, no saldríamos de allí vivos. Entonces Fran tuvo una idea.
¡ YA SE QUE HACER !
¿ EL QUE? ESTÁN MUY CERCA!- le contesté
¡TRANQUILO TU CUBREME CON LA PISTOLA!- Fran pasó a la parte trasera de la furgo, y cogio una de las bombonas de camping Gas que habíamos encontrado y un rollo de cinta americana, volvió a la parte delantera y me dio la pistola.
- Porfavor no falles- me suplicó. Su lado estaba vacío de zombies, abrió la puerta de la furgo y salió corriendo en dirección a un coche que había a unos 15 metros de distancia. Yo seguí disparando, pero tenía demasiada presión encima y no acertaba demasiado sin estaban algo lejos de mi.
Fran había pegado la pequeña bombona justo al lado de la tapa del deposito de gasolina de aquel coche y había quitado el tapón. Era un citroën Saxo Vts, la verdad cuando comprendí lo que planeaba Fran me dio pena aquel pobre coche. Entonces, cogió una piedra que había en el suelo y la tiro contra el coche esperando que la alarma sonase, pero no lo hizo. Llevado por la histeria, se subió al techo del coche, y empezó a gritar:
- EH VOSOTROS! VAMOS ESTOY AQUÍ HIJOS DE PUTA! VENID A POR MI!-
Atraídos por los gritos de Fran y llevados por su insaciable apetito, los zombies se giraron para ir a darse el festín del día.
- ANDRES PREPARA EL RIFLE, EL QUE TIENE MIRA!- Dejé la 9mm encima del asiento, a mi lado, y saqué de la bolsa el rifle que Fran me había pedido.
- ¡Cárgamelo y tenlo listo para disparar! - En ese momento Fran saltó del coche y echó a correr hacia la furgo, tenia la intención de disparar a la bombona para hacer estallar el coche, pero justo al saltar del coche se tropezó con dos bichos que se habían disgregado del grupo. La alarma del coche había empezado a sonar sin más, y el resto de la manada estaba entretenida. Fran se deshizo de uno partiendole el cuello, y el otro se lo quité de encima con un tiro limpio.
- ¡DISPARA TU!- me pidió. Yo cogí de nuevo el rifle apunte con la mira a la bombona, dispare pero no di en el blanco, Fran seguía camino de la furgo. PUM! otro tío, otro fallo, el rifle pesaba demasiado y me costaba apuntar, entonces se me ocurrió la idea, apoyé el cañón del rifle en la puerta de la furgo, respire hondo y dispare. Una llamarada enorme seguida de una humareda negra como la noche se extendió hacia arriba; los zombies saltaron por los aires hechos trizas, Fran estaba agachado junto a la furgo. Zelda estaba escondida bajo los asientos.
- La próxima vez disparo yo- me dijo Fran.
Yo aun estaba un poco aturdido, todo había sucedido muy deprisa.- Vámonos, si hay bichos cerca habrán escuchado los disparos y la explosión. deberíamos ir buscando donde meternos- Propuse.
- Ok, recibido- Contestó Fran. y los dos nos fuimos de allí, con nuestras provisiones a buscar un sitio en el que pasar esa noche, la primera noche de una nueva vida, que no sería nada, pero que nada fácil...
Levanté la vista, y miré al frente aproximadamente una docena de bichos se acercaban en mi dirección, el miedo paralizaba mis músculos, y esto me desconcertaba, minutos antes estaba muy seguro de mi mismo cuando miré a mi compañero a los ojos y los dos asentimos en señal de " estoy preparado".
Los disparos de la 9mm de Fran me sacaron de mis pensamientos.
¡ ¿QUE COÑO HACES ?!- ¡¿ A QUE ESPERAS ?! ¡DISPARA YA! - Fran me gritaba desde el asiento del acompañante. reaccioné con torpeza, tiré de la guía del guardamanos para cargar el primer cartucho, apunté y disparé. La escopeta me pegó en el pecho y me dejó sin aire, el disparo salió desviado hacia arriba. Disparar ese arma no tenia nada que ver con la 9mm.
- ¡MIERDA ANDRÉS! ¿QUIERES ESPABILAR?- Fran perdía los nervios. Debía llevar unos 14 zombies muertos, porque iba a poner el segundo cargardor. Miré a mi izquierda, los zombies estaban a menos de 3 metros, cogí aire, y traté de serenarme, volví a cargar, apunté, pero esta vez apoyé la culata contra mi hombro para evitar el retroceso y disparé. 3 zombies cayeron de espaldas y empezaron a retorcerse en el suelo, el cuarto cayó con media cara destrozada.
¡ESO ES!- gritaba Fran ¡ SIGUE ASÍ !
Recargué, y repetí la operación, 2 mas cayeron, eran demasiados, no saldríamos de allí vivos. Entonces Fran tuvo una idea.
¡ YA SE QUE HACER !
¿ EL QUE? ESTÁN MUY CERCA!- le contesté
¡TRANQUILO TU CUBREME CON LA PISTOLA!- Fran pasó a la parte trasera de la furgo, y cogio una de las bombonas de camping Gas que habíamos encontrado y un rollo de cinta americana, volvió a la parte delantera y me dio la pistola.
- Porfavor no falles- me suplicó. Su lado estaba vacío de zombies, abrió la puerta de la furgo y salió corriendo en dirección a un coche que había a unos 15 metros de distancia. Yo seguí disparando, pero tenía demasiada presión encima y no acertaba demasiado sin estaban algo lejos de mi.
Fran había pegado la pequeña bombona justo al lado de la tapa del deposito de gasolina de aquel coche y había quitado el tapón. Era un citroën Saxo Vts, la verdad cuando comprendí lo que planeaba Fran me dio pena aquel pobre coche. Entonces, cogió una piedra que había en el suelo y la tiro contra el coche esperando que la alarma sonase, pero no lo hizo. Llevado por la histeria, se subió al techo del coche, y empezó a gritar:
- EH VOSOTROS! VAMOS ESTOY AQUÍ HIJOS DE PUTA! VENID A POR MI!-
Atraídos por los gritos de Fran y llevados por su insaciable apetito, los zombies se giraron para ir a darse el festín del día.
- ANDRES PREPARA EL RIFLE, EL QUE TIENE MIRA!- Dejé la 9mm encima del asiento, a mi lado, y saqué de la bolsa el rifle que Fran me había pedido.
- ¡Cárgamelo y tenlo listo para disparar! - En ese momento Fran saltó del coche y echó a correr hacia la furgo, tenia la intención de disparar a la bombona para hacer estallar el coche, pero justo al saltar del coche se tropezó con dos bichos que se habían disgregado del grupo. La alarma del coche había empezado a sonar sin más, y el resto de la manada estaba entretenida. Fran se deshizo de uno partiendole el cuello, y el otro se lo quité de encima con un tiro limpio.
- ¡DISPARA TU!- me pidió. Yo cogí de nuevo el rifle apunte con la mira a la bombona, dispare pero no di en el blanco, Fran seguía camino de la furgo. PUM! otro tío, otro fallo, el rifle pesaba demasiado y me costaba apuntar, entonces se me ocurrió la idea, apoyé el cañón del rifle en la puerta de la furgo, respire hondo y dispare. Una llamarada enorme seguida de una humareda negra como la noche se extendió hacia arriba; los zombies saltaron por los aires hechos trizas, Fran estaba agachado junto a la furgo. Zelda estaba escondida bajo los asientos.
- La próxima vez disparo yo- me dijo Fran.
Yo aun estaba un poco aturdido, todo había sucedido muy deprisa.- Vámonos, si hay bichos cerca habrán escuchado los disparos y la explosión. deberíamos ir buscando donde meternos- Propuse.
- Ok, recibido- Contestó Fran. y los dos nos fuimos de allí, con nuestras provisiones a buscar un sitio en el que pasar esa noche, la primera noche de una nueva vida, que no sería nada, pero que nada fácil...
lunes, 19 de diciembre de 2011
5ª Parte
Me quedé mirando el cuerpo muerto de Lucía durante un rato, perplejo, atontado... No sabía quien le había clavado esa flecha en la cabeza, ni de donde había venido; no sabía nada.
- Tío vámonos de aquí!- Me gritaba Fran. - Corre! Antes de que vuelvan!
Eché un ultimo vistazo al cuerpo de Lucía y entonces reparé en que tenia algo en el bolsillo de su pantalón. Metí la mano y saqué dos cosas. La primera fue su cartera, la cual abrí, dentro estaba nuestra foto favorita.
La segunda hizo que se me saltasen las lágrimas. Llevaba con ella una de las 2 esclavas de plata, que nos habíamos regalado, con la inscripción " Andrés y Lucía" " Te Amo".
En ese momento me sentí la persona mas desdichada del mundo, ella aun me quería y por culpa de ser tan estúpidamente lento no había conseguido salvarla, no me lo perdonaría nunca.
Le cerré los ojos, aparté su cuerpo de la carretera, me guardé la cartera y la esclava en el bolsillo y me di la vuelta para meterme en la furgo.
- ¿Has terminado?- me preguntó Fran que ignoraba lo que sucedía. -¿ que te pasa? ¿ Quien era esa pobre desdichada?- Era evidente que se había dado cuenta de que en un pasado yo había conocido a aquella Zombie que acaba de morir.
- Es mi ex-novia. Quería salvarla de todo esto, pero llegué demasiado tarde.- Le contesté
- Lo siento mucho. Pero quizá sea mejor asi ¿no crees? Al menos ya no sufrirá más.- Pensé que en cierto modo Fran tenia razón, aunque fuese doloroso para mi.
- Bueno vámonos de aquí, tenemos que conseguir provisiones para los dos, no creo que lleguemos a Santiago hasta dentro de unos días, será mejor ir poco a poco.- Propuse.
- Me parece bien, quizá sea mejor, llamaremos menos la atención si nos movemos solo de día.- Me contestó
- Se donde conseguir mas comida. Debemos ir al centro comercial.- Sabía que eso ira infringir una de las clausulas del plan de emergencia que habíamos elaborado mis colegas y yo, aun podía escuchar la voz de Miguel diciendome : " Jamas os acerquéis a un centro comercial, una iglesia o un hospital, son focos de concentración de gente, y por tanto seguramente estén llenos de Zombies".
Tenía mucho sentido, pero en ese momento me daba todo igual. Asi que pusimos rumbo al Carrefour que había a las afueras de Pontevedra.
Eran casi las 16:00, o al menos eso indicaba el reloj de la furgo; entonces me di cuenta al mirar el cuadro, que la luz de la reserva de Gasóleo estaba encendida. ¡ Mierda ! Ni me había dado cuenta de que la furgo podría no tener Gasoil y eso era un problema serio.
Llegamos al Carrefour, y lo primero que hice fue dirigirme a la gasolinera rezando para que aun funcionasen los surtidores. Levanté el boquerel y lo introduje en la boca del depósito de la furgo. El surtidor se puso en marcha. Mientras tanto, Fran estaba a mi lado con la barra de hierro en la mano, y la pistola en la otra por si acaso. Zelda estaba ahora de pie sobre los asientos, mirando atenta todos y cada uno de mis movimientos. La miré a los ojos y ella me devolvió la mirada, cosa que me hizo sentir mejor, era como si ella pudiese ver mi sufrimiento, era algo característico en su raza, los boxer tienen ese don para apoyar moralmente a sus dueños cuando están tristes... PLAC! el boquerel soltó el bloqueo debido a que el deposito estaba lleno. Nos metimos en la furgo, di la vuelta y me dirigí a la entrada del centro comercial.
Miré a Fran y le sugerí que cogiese una de las dos 9mm, podría hacernos falta. Yo tomé de la bolsa la remington. Lo cierto es, que todo estaba demasiado tranquilo. había algunos coches aparcados en el parking exterior, luego los revisaríamos.
Metí primera y conduje lentamente hasta la puerta, pegué el morro, aceleré un poco y las puertas automáticas calleron al suelo hechas añicos. Después todo fué fácil. Fran había pasado a la parte trasera de la furgo, había abierto la puerta lateral, y mientras yo conducía pegado a las estanterías el iba cogiendo lo que necesitabamos.
- Sobre todo coge latas de conserva y frutos secos, cosas así, es lo que mas aguanta sin estropearse- Le iba diciendo yo. Después de llenar cuatro cestas de latas de conserva otras 3 con refrescos y algunas chucherías, nos dirigimos a la sección de animales.
- Aquí tendremos que bajar- Dije. - Tenemos que cojer unos cuantos sacos de pienso para Zelda. Yo creo que con dos sacos de 20 kg debería llegar para 2 meses, jajaja - Me reí. Si, lo sé, acababa de perderlo todo, pero en momentos así, lo que necesito es reírme, hace que no me hunda, me anima a seguir.
- Bien, ya lo tenemos todo ¿no?, por cierto Andrés, ¿Qué te pareceria pasar por la zona de ferretería? a ver que encontramos - Debo admitir que fue una buena idea.
- De acuerdo, vamos- Le contesté
El sonido del motor retumbaba en las paredes y parecía que en vez de una furgoneta hubiese 300 allí dentro, teníamos que irnos pronto, asi que cojimos todo lo que pudimos en la ferretería y di vuelta a la furgoneta para salir de alli; entonces tube una idea.
- Fran, tenemos que pasar por la zona de Televisores. Siempre he querido hacer una cosa.- Cogí la barra de hierro, busque la tele mas cara de todas y la machaqué. Dejé que mi rabia saliese, la pobre televisión quedó hecha una autentica pena, fue entonces cuando al levantar la vista vi a uno delante de mi. Ni me había percatado de su presencia, ni Fran tampoco que se entretenía rompiendo un reproductor de blue ray idéntico a uno que se había comprado el y que había salido muy malo.
Agarré la barra de metal con fuerza, y con paso decidido me acerqué al zombie. Llevaba puesta una camisa que intuí que era azul, porque en uno de los lados tenia bordado el logotipo de Carrefour, una placa colgaba de la tela de la camisa, pero no hice caso de ella, con todas mis fuerzas bajé la barra sobre la cabeza de aquel bicho que automaticamente calló al suelo, una vez allí lo rematé. Entonces fue cuando me paré a ver lo que ponía su placa. " Adolfo, encargado de audiovisuales". ¡Vaya! tenía un poco de gracia que el zombie que venía a comernos, fuese el encargado de aquella sección, ¿venia a regañarnos por ser dos chicos malos? Fran y yo no podíamos dejar de reírnos. Nos metimos en la furgo y salímos del centro comercial.
El parking estaba infestado de Zombies, ¿que haríamos ahora? Fran me miró y asintió con l cabeza. Fue suficiente, agarré la remington y el cogió una 9mm ....
- Tío vámonos de aquí!- Me gritaba Fran. - Corre! Antes de que vuelvan!
Eché un ultimo vistazo al cuerpo de Lucía y entonces reparé en que tenia algo en el bolsillo de su pantalón. Metí la mano y saqué dos cosas. La primera fue su cartera, la cual abrí, dentro estaba nuestra foto favorita.
La segunda hizo que se me saltasen las lágrimas. Llevaba con ella una de las 2 esclavas de plata, que nos habíamos regalado, con la inscripción " Andrés y Lucía" " Te Amo".
En ese momento me sentí la persona mas desdichada del mundo, ella aun me quería y por culpa de ser tan estúpidamente lento no había conseguido salvarla, no me lo perdonaría nunca.
Le cerré los ojos, aparté su cuerpo de la carretera, me guardé la cartera y la esclava en el bolsillo y me di la vuelta para meterme en la furgo.
- ¿Has terminado?- me preguntó Fran que ignoraba lo que sucedía. -¿ que te pasa? ¿ Quien era esa pobre desdichada?- Era evidente que se había dado cuenta de que en un pasado yo había conocido a aquella Zombie que acaba de morir.
- Es mi ex-novia. Quería salvarla de todo esto, pero llegué demasiado tarde.- Le contesté
- Lo siento mucho. Pero quizá sea mejor asi ¿no crees? Al menos ya no sufrirá más.- Pensé que en cierto modo Fran tenia razón, aunque fuese doloroso para mi.
- Bueno vámonos de aquí, tenemos que conseguir provisiones para los dos, no creo que lleguemos a Santiago hasta dentro de unos días, será mejor ir poco a poco.- Propuse.
- Me parece bien, quizá sea mejor, llamaremos menos la atención si nos movemos solo de día.- Me contestó
- Se donde conseguir mas comida. Debemos ir al centro comercial.- Sabía que eso ira infringir una de las clausulas del plan de emergencia que habíamos elaborado mis colegas y yo, aun podía escuchar la voz de Miguel diciendome : " Jamas os acerquéis a un centro comercial, una iglesia o un hospital, son focos de concentración de gente, y por tanto seguramente estén llenos de Zombies".
Tenía mucho sentido, pero en ese momento me daba todo igual. Asi que pusimos rumbo al Carrefour que había a las afueras de Pontevedra.
Eran casi las 16:00, o al menos eso indicaba el reloj de la furgo; entonces me di cuenta al mirar el cuadro, que la luz de la reserva de Gasóleo estaba encendida. ¡ Mierda ! Ni me había dado cuenta de que la furgo podría no tener Gasoil y eso era un problema serio.
Llegamos al Carrefour, y lo primero que hice fue dirigirme a la gasolinera rezando para que aun funcionasen los surtidores. Levanté el boquerel y lo introduje en la boca del depósito de la furgo. El surtidor se puso en marcha. Mientras tanto, Fran estaba a mi lado con la barra de hierro en la mano, y la pistola en la otra por si acaso. Zelda estaba ahora de pie sobre los asientos, mirando atenta todos y cada uno de mis movimientos. La miré a los ojos y ella me devolvió la mirada, cosa que me hizo sentir mejor, era como si ella pudiese ver mi sufrimiento, era algo característico en su raza, los boxer tienen ese don para apoyar moralmente a sus dueños cuando están tristes... PLAC! el boquerel soltó el bloqueo debido a que el deposito estaba lleno. Nos metimos en la furgo, di la vuelta y me dirigí a la entrada del centro comercial.
Miré a Fran y le sugerí que cogiese una de las dos 9mm, podría hacernos falta. Yo tomé de la bolsa la remington. Lo cierto es, que todo estaba demasiado tranquilo. había algunos coches aparcados en el parking exterior, luego los revisaríamos.
Metí primera y conduje lentamente hasta la puerta, pegué el morro, aceleré un poco y las puertas automáticas calleron al suelo hechas añicos. Después todo fué fácil. Fran había pasado a la parte trasera de la furgo, había abierto la puerta lateral, y mientras yo conducía pegado a las estanterías el iba cogiendo lo que necesitabamos.
- Sobre todo coge latas de conserva y frutos secos, cosas así, es lo que mas aguanta sin estropearse- Le iba diciendo yo. Después de llenar cuatro cestas de latas de conserva otras 3 con refrescos y algunas chucherías, nos dirigimos a la sección de animales.
- Aquí tendremos que bajar- Dije. - Tenemos que cojer unos cuantos sacos de pienso para Zelda. Yo creo que con dos sacos de 20 kg debería llegar para 2 meses, jajaja - Me reí. Si, lo sé, acababa de perderlo todo, pero en momentos así, lo que necesito es reírme, hace que no me hunda, me anima a seguir.
- Bien, ya lo tenemos todo ¿no?, por cierto Andrés, ¿Qué te pareceria pasar por la zona de ferretería? a ver que encontramos - Debo admitir que fue una buena idea.
- De acuerdo, vamos- Le contesté
El sonido del motor retumbaba en las paredes y parecía que en vez de una furgoneta hubiese 300 allí dentro, teníamos que irnos pronto, asi que cojimos todo lo que pudimos en la ferretería y di vuelta a la furgoneta para salir de alli; entonces tube una idea.
- Fran, tenemos que pasar por la zona de Televisores. Siempre he querido hacer una cosa.- Cogí la barra de hierro, busque la tele mas cara de todas y la machaqué. Dejé que mi rabia saliese, la pobre televisión quedó hecha una autentica pena, fue entonces cuando al levantar la vista vi a uno delante de mi. Ni me había percatado de su presencia, ni Fran tampoco que se entretenía rompiendo un reproductor de blue ray idéntico a uno que se había comprado el y que había salido muy malo.
Agarré la barra de metal con fuerza, y con paso decidido me acerqué al zombie. Llevaba puesta una camisa que intuí que era azul, porque en uno de los lados tenia bordado el logotipo de Carrefour, una placa colgaba de la tela de la camisa, pero no hice caso de ella, con todas mis fuerzas bajé la barra sobre la cabeza de aquel bicho que automaticamente calló al suelo, una vez allí lo rematé. Entonces fue cuando me paré a ver lo que ponía su placa. " Adolfo, encargado de audiovisuales". ¡Vaya! tenía un poco de gracia que el zombie que venía a comernos, fuese el encargado de aquella sección, ¿venia a regañarnos por ser dos chicos malos? Fran y yo no podíamos dejar de reírnos. Nos metimos en la furgo y salímos del centro comercial.
El parking estaba infestado de Zombies, ¿que haríamos ahora? Fran me miró y asintió con l cabeza. Fue suficiente, agarré la remington y el cogió una 9mm ....
viernes, 16 de diciembre de 2011
4ª Parte
Encendí el motor, puse la primera y arranqué. Justo cuando salía de mi pueblo eche un vistazo por el retrovisor para ver, quizás por ultima vez, el pueblo donde había nacido y crecido.
- Adiós Marin. Nos vemos en la otra vida.- Pensé.
No llevaba ni 3 km recorridos cuando de golpe apareció un tipo en medio de la carretera, agarre la remington de la bolsa de armas, bajé la ventanilla y apoyé el cañón a medida que fui reduciendo la marcha hasta detenerme a su altura para ver que ocurría con el.
Estaba muy alterado, tenia la ropa un poco sucia, sus ojos estaban tan abiertos que parecía que se le iban a salir de las órbitas y no paraba de farfullar...
¿Que ocurre?- Le pregunté
Uno, primero era uno solo luego pasaron unos perros corriendo y al momento eran casi un ejercito...
Estaba casi convencido de que los perros eran los mismos que habían pasado por mi calle
Por favor, ayúdame, no quiero morir-
- ¿Te han mordido? ¿arañado? etc...- Tenia que asegurarme antes de dejarlo entrar en la furgo
-No, lo intentaron, pero pude acabar con el que lo intentó.
- Bien, vámonos de aquí, podrían volver.
Le permiti subir, el me dio las gracias a la vez que me tendia su mano en señal de saludo.
-Soy Francisco, Fran para los amigos.
- Andrés.- Le contesté. - Encantado de conocerte Fran.
- ¿ A dónde te diriges?- Yo voy a la capital, a Santiago, han dicho que allí hay organizado un refugio con comida, agua caliente, y protección militar.-
Yo escuchaba todo lo que el me contaba, pero en mi cabeza solo había dos cosas, debía saber si Lucía estaba bien, y debía encontrar a mis amigos.
Lucía era mi ex-novia. Hacía casi 4 meses que me había dejado sin darme ningún tipo de explicación, y aunque estuviese dolido por su traición, necesitaba saber que estaba bien; así que lo que hice fue ir directamente a su casa.
- ¿ A donde vamos? Por aquí no se va a Santiago. - Fran estaba poniéndose algo pesado.
- Debo comprobar una cosa, será un momento. Tu si quieres puedes quedarte haciendo guardia en la furgo.
Zelda estaba tumbada en la parte de atrás, supuse que estaría dormida.
Al llegar a la zona residencial donde vivía Lucía me encontré con algo que ya me esperaba y que ya había visto. El paisaje era desolador. Aparqué cerca del portal de su edificio, me di la vuelta y agarre de la bolsa de cuchillos el Machete de cortar huesos y el cuchillo cebollero de 31 cm, serian armas suficientes, pero por si acaso me llevé conmigo la barra de hierro para mantener algo la distancia, y por si acaso la cosa se ponía muy fea y no quedaba mas remedio una de las 9mm pero solo como último recurso.
Lucía vivía en el tercer piso, y tenia que subir por las escaleras porque el suministro eléctrico fallaba como un reloj ruso. En ese momento me di cuenta, NO TENIA LINTERNA! que estúpido había sido, debía hacerme con una... por suerte para mi aun era de día y entraba claridad por los tragaluces de la escalera. Subí hasta el tercer piso y lo que me encontré fue muy desagradable. La puerta estaba abierta, junto a la puerta me encontré a Isa, la madre de Lucía, estaba hecha pedazos, en el salón estaba Emilio, el padre de Lucía, mas o menos en las mismas condiciones; mi desesperación fue total cuando al entrar en el cuarto de Luci, me encontré su cama llena de sangre, pero no su cuerpo. Salí de allí a escape, no podía perder tiempo en lamentarme en ese instante. Por suerte para mi el edificio estaba vacío. Volví a la furgo donde me esperaban Fran y Zelda.
- ¿ Has encontrado lo que buscabas? - me preguntó
- Aun n... - iba a decir que no cuando vi lo que no quería ver. al otro lado de la calle estaba ella. Mirándome, pero... era demasiado tarde, ya se había convertido en un puto Zombie.
Me quedé mirándola, y ella me devolvió la mirada, un segundo después se dirigía hacia mi del mismo modo que habían hecho mi abuelo y el marido de la vecina de mis abuelos.
Saqué la 9mm del pantalón, tiré del percutor del mismo modo que la vez precedente y justo un segundo antes de disparar le volví a poner el seguro y la enfundé. No podía matarla... habían sido dos años y medio con ella, aun tenia muy reciente la muerte de nuestro amor.
Cuando volví en mi su cuerpo yacía ante mis pies, tirado en el suelo. Su cabeza estaba atravesada de lado a lado por una flecha. Busqué por todos lados al causante, pero no vi a nadie, solo a Fran dentro de la furgo que me miraba perplejo, aquel día se estaba convirtiendo en algo muchisimo mas difícil de lo que podía soportar... [...]
- Adiós Marin. Nos vemos en la otra vida.- Pensé.
No llevaba ni 3 km recorridos cuando de golpe apareció un tipo en medio de la carretera, agarre la remington de la bolsa de armas, bajé la ventanilla y apoyé el cañón a medida que fui reduciendo la marcha hasta detenerme a su altura para ver que ocurría con el.
Estaba muy alterado, tenia la ropa un poco sucia, sus ojos estaban tan abiertos que parecía que se le iban a salir de las órbitas y no paraba de farfullar...
¿Que ocurre?- Le pregunté
Uno, primero era uno solo luego pasaron unos perros corriendo y al momento eran casi un ejercito...
Estaba casi convencido de que los perros eran los mismos que habían pasado por mi calle
Por favor, ayúdame, no quiero morir-
- ¿Te han mordido? ¿arañado? etc...- Tenia que asegurarme antes de dejarlo entrar en la furgo
-No, lo intentaron, pero pude acabar con el que lo intentó.
- Bien, vámonos de aquí, podrían volver.
Le permiti subir, el me dio las gracias a la vez que me tendia su mano en señal de saludo.
-Soy Francisco, Fran para los amigos.
- Andrés.- Le contesté. - Encantado de conocerte Fran.
- ¿ A dónde te diriges?- Yo voy a la capital, a Santiago, han dicho que allí hay organizado un refugio con comida, agua caliente, y protección militar.-
Yo escuchaba todo lo que el me contaba, pero en mi cabeza solo había dos cosas, debía saber si Lucía estaba bien, y debía encontrar a mis amigos.
Lucía era mi ex-novia. Hacía casi 4 meses que me había dejado sin darme ningún tipo de explicación, y aunque estuviese dolido por su traición, necesitaba saber que estaba bien; así que lo que hice fue ir directamente a su casa.
- ¿ A donde vamos? Por aquí no se va a Santiago. - Fran estaba poniéndose algo pesado.
- Debo comprobar una cosa, será un momento. Tu si quieres puedes quedarte haciendo guardia en la furgo.
Zelda estaba tumbada en la parte de atrás, supuse que estaría dormida.
Al llegar a la zona residencial donde vivía Lucía me encontré con algo que ya me esperaba y que ya había visto. El paisaje era desolador. Aparqué cerca del portal de su edificio, me di la vuelta y agarre de la bolsa de cuchillos el Machete de cortar huesos y el cuchillo cebollero de 31 cm, serian armas suficientes, pero por si acaso me llevé conmigo la barra de hierro para mantener algo la distancia, y por si acaso la cosa se ponía muy fea y no quedaba mas remedio una de las 9mm pero solo como último recurso.
Lucía vivía en el tercer piso, y tenia que subir por las escaleras porque el suministro eléctrico fallaba como un reloj ruso. En ese momento me di cuenta, NO TENIA LINTERNA! que estúpido había sido, debía hacerme con una... por suerte para mi aun era de día y entraba claridad por los tragaluces de la escalera. Subí hasta el tercer piso y lo que me encontré fue muy desagradable. La puerta estaba abierta, junto a la puerta me encontré a Isa, la madre de Lucía, estaba hecha pedazos, en el salón estaba Emilio, el padre de Lucía, mas o menos en las mismas condiciones; mi desesperación fue total cuando al entrar en el cuarto de Luci, me encontré su cama llena de sangre, pero no su cuerpo. Salí de allí a escape, no podía perder tiempo en lamentarme en ese instante. Por suerte para mi el edificio estaba vacío. Volví a la furgo donde me esperaban Fran y Zelda.
- ¿ Has encontrado lo que buscabas? - me preguntó
- Aun n... - iba a decir que no cuando vi lo que no quería ver. al otro lado de la calle estaba ella. Mirándome, pero... era demasiado tarde, ya se había convertido en un puto Zombie.
Me quedé mirándola, y ella me devolvió la mirada, un segundo después se dirigía hacia mi del mismo modo que habían hecho mi abuelo y el marido de la vecina de mis abuelos.
Saqué la 9mm del pantalón, tiré del percutor del mismo modo que la vez precedente y justo un segundo antes de disparar le volví a poner el seguro y la enfundé. No podía matarla... habían sido dos años y medio con ella, aun tenia muy reciente la muerte de nuestro amor.
Cuando volví en mi su cuerpo yacía ante mis pies, tirado en el suelo. Su cabeza estaba atravesada de lado a lado por una flecha. Busqué por todos lados al causante, pero no vi a nadie, solo a Fran dentro de la furgo que me miraba perplejo, aquel día se estaba convirtiendo en algo muchisimo mas difícil de lo que podía soportar... [...]
martes, 13 de diciembre de 2011
3ª Parte
Paso 1- Haz el petate. Ligero, solo lo necesario.
De
modo que me fuí a mi cuarto, saque la maleta de debajo de la cama y
meti ropa, mudas, un par de fotos de mi familia, un par de libros y el
ultimo regalo que me habia hecho mi difunta abuela materna antes de
morir. Acto seguido me fuí a la cocina y agarré de la despensa todas las
latas de conserva que habia, tenia comida para unos cuatro o cinco
dias, después ya vería.
Paso 2- Consigue Armas.
Lo
primero que pensé fue utilizar un viejo tubo de hierro que habia
servido de cañeria para la lavadora y que ahora estaba tirado en el
patio de luces, pero al pararme a reflexionar sobre eso me di cuenta de
que si me encontraba rodeado necesitaria algo mas que un simple trozo de
metal. Conseguir un arma de fuego fue mi segunda opción, estaba tirado,
pero a la vez era imposible. 12 años atrás el destino habia sido
venébolo y como si el mismo supiese que algun dia lo necesitaria, había
hecho que un vecino de unos cuantos bloques de edificios mas allá del
mio hubiese abierto una tienda de deportes, pesca y caza a unos 20
metros del portal de mi casa, el problema eran los bichos... ¿ como
conseguiría eludirlos?
traté
de pensar, y lo primero que me vino a la cabeza fue una distracción.
Necesitaba algo que llamase la atencion de los bichos, pero ¿como lo
conseguiria? ¿ que los distraería lo suficiente como para conseguir que
no me viesen, oyesen, oliesen y lo peor, que no me comiesen como a mi
vecina? La solución apareció en forma cuadrupeda al galope. Un grupo de
perros pasó corriendo y ladrando justo por mi calle; los zombies se
fueron siguiendolos atraídos por el olor a carne fresca; tenia muy poco
tiempo, asi que agarré el trozo de cañeria y bajé a la calle dispuesto a
conseguir un arma.
La
verja de la tienda estaba cerrada, asi que no me quedó mas remedio que
romper el cristal del escaparate con el tubo de hierro que llevaba. Al
primer golpe que recibió el cristal, la alarma empezó a sonar. Tenia muy
poco tiempo, el ruído los atraería directamente a mi, aquella alarma
era su campana para la cena, y yo el plato principal.
Tomé prestada una bolsa de deportes y empecé a meter en ella todo lo que me fui encontrando.
Una escopeta remington M870 Gauge con acción de bombeo.
Dos berettas 9 mm.
Dos rifles de caza, uno de ellos con mira teléscopica.
Y
la joya de la corona. Un fusíl M1 Garand de la 2ª Guerra Mundial. Aquel
fusíl era del dueño de la tienda, no estaba muy seguro de si funcionaba
o no, pero me vendría muy bien en caso de apuro.
Segun
tenia entendido el M1 usaba municion del 30... y no estaba muy seguro
de si la encontraria, pero más vale prevenir, asi que me lo llevé
también junto a toda la munición que me encontré en la tienda.
¡La bolsa pesaba horrores!De pronto, la alarma dejó de sonar, todo
estaba en silencio.Era la calma que precedía a la tempestad pensé.
Aunque sorprendentemente cuando salí a la calle estaba desierta. Así que
me apresuré a cumplir el paso numero tres.
Paso 3- Conseguir un vehíclo.
Aquí
lo vi muy claro. Mi opel astra era perfecto. Así que me fuí a casa.
Cogí la maleta, a Zelda la bolsa de armas y aproveché para echar un ojo
desde el balcón y buscar mi coche. Tardé un rato en encontrarlo entre
tantos coches destrozados. Lo abría encontrado antes, de no ser porque
estaba echo pedazos. ¡ALA! 1.200 € a la mierda... como si eso importase
ahora- me dije. Lo siguiente era buscar el coche de mis padres, pero
este había corrido la misma suerte que el mio. Y de pronto.. allí vi mi
salvación; cuatro o cinco plazas a la derecha del coche de mis padres,
estaba la Monovolumen de mi abuelo. Era perfecta; rápida espaciosa y
estaba cerca, solo un problema. No tenia la llave. ¿ Como podía tener
tan mala suerte?
Mis
abuelos paternos vivian a la vuelta de la esquina, pero era un riesgo
salir a la calle porque los bichos podian haber vuelto, pero era un
riesgo que debia correr. Así que decidido agarre una de las 9mm de la
bolsa, la cargué y me la meti por dentro del pantalón, igual que hacían
en las pelis.
-Ojalá no tenga que usarla, y si tengo que hacerlo, espero acordarme de quitar el seguro.- Pensé
Bajé
a la calle, giré la esquina y nada, la calle seguia desierta. Los
zombies debian estar dandose un festín con los perros. Entré en el
edificio con la pistola en ristre, rezando para no toparme con nada ni
nadie. Subí por las escaleras hasta el primer piso, introduje la llave
en la cerradura y abrí la puerta. Cada vez que recuerdo lo que sucedió
después me vengo abajo. Allí estaba mi abuelo, de pie, en el pasillo,con
su pantalón de los domingos y su camisa de fiesta, mirándome, pero algo
raro ocurria, su mirada era distinta; me recordaba a la de un
esquizofrénico, o un psicópata.
De
pronto empezó a caminar hacia mi. Emitia un fuerte olor a podrido, y
unos gruñidos que helaban la sangre solo de oirlos. Al fin comprendi lo
que pasaba. Mi abuelo era uno de ellos. Cada vez estaba mas cerca de mi,
con los brazos extendidos, gruñendo, chillando. Me agarró con una de
sus manos, e intentó morderme, lleno de ira y dolor a la vez le golpeé
en la cara con la culata de la pistola, y el se tambaleó. Pidiendole
perdón, tiré del percutor hacia atrás, quite el seguro y disparé.Su
cuerpo se desplomó en el suelo. El tiro retumbó por todo el edificio.
Rapidamente
agarré las llaves del bolsillo de su pantalón, y en ese momento me di
cuenta de que podria no estar solo en el piso, aun faltaba mi abuela
paterna. Abuela, ¿estás ahí?- Pregunté. Nada, solo silencio. Di por
sentado que se habría marchado con mis padres y que habrían dejado a mi
abuelo porque ya no había salvación para el.
Me
di la vuelta y sali del piso. Cerré la puerta y al darme la vuelta me
encontré de bruces con la vecina de mi abuela, tirada en el suelo.
Estaba muerta. y de pie junto a ella, su marido. Le colgaban trozos de
carne de entre los dientes y tenia la boca, las manos y la ropa
cubiertos de sangre. En cuanto me vió echó a correr hacia mi del mismo
modo que mi abuelo, gruñendo, con los brazos estirados, ¡PUM! otro tiro y
su cuerpo cayó en seco.
Estaba haciendo demasiado ruído, tenía que irme de alli cagando leches.
Subí
a zelda en la parte de atrás de la furgo, junto con la maleta. La bolsa
de armas iria delante conmigo, por si acaso. Encendí el motor y me
dispuse a cumplir el cuarto y ultimo paso.
Paso 4- Fortificarnos en Casa de Ramón.
Mi
desolación fue total cuando al llegar a la casa vi que no había el
menor signo de que nadie en la pandilla hubiese cumplido los pasos de
nuestro plan. La casa de Ramón estaba vacía. No había nada salvo los
muebles. Ramón estaba vivo, al menos lo estaba cuando se fue de allí.Ni
Ramón ni Alex, ni Iago estaban en sus casas. ¿Que podía hacer? volví a
la furgoneta y lo que me encontré fue increíble. Subiendo por la calle
habia al menos 50 bichos subiendo hacia donde yo estaba. Seguramente
los disparos los habrian alertado y habrian seguido mi rastro, siguiendo
mi olor o el olor de Zelda, necesitaba armas silenciosas ademas de las
que ya tenia. Me subi a la furgoneta, arranqué y trate de hacerme hueco
por encima de los muertos que se dirigian hacia mi. El sonido de los
huesos partiendose, las tripas desparramandose, Craneos rompiendose y
demas carnicerias, hizo que se me disparase la adrenalina y mientras
conducia me puse a gritar como un loco.
Llegue
a mi casa, sabia muy bien lo que debia coger asi que entré directamente
a la cocina, debajo de la despensa estaba mi maletin de cuchillos de
cocina. Los cogí y salí a escape de alli. Mientras tanto pensaba en
donde coño estarian mis amigos, Alli me encontraba, en el fin del mundo y
sin amigos ni familia cerca. Ya no tenia sentido seguir los pasos,
aquello era sálvese quien pueda; asi que decidi ir por quien me quedaba,
aunque aquello me supusiera recorrer 65 km hasta Santiago de
Compostela, debia ir a por dos personas muy importantes. Mi mejor Amigo y
uno de sus compañeros de piso que tambien era Como un hermano para mi y
de paso aprovecharia el viaje para cerciorarme de una cosa...
domingo, 11 de diciembre de 2011
2ª Parte
Un ruido en la cocina me hizo volver en mi; apresurado me dirigí hacia alli. Al abrir la puerta me encontre con el sexto miembro de la familia, mi perra. Estaba escondida bajo la mesa y temblaba de miedo.
- Zelda, ven aqui, ¿que te ocurre?- le dige con tono suave. Ella se acercó y me olfateó con esmero, un leve lameton en la mano le fue suficiente para indicarme que confiaba en mi. En ese momento me percaté de que la puerta que daba al balcon de la cocina estaba abierta, sali al exterior y entonces fue cuando descubri todo lo que ocurría. AL salir afuera vi todo aquello... juro que jamas olvidare esa imagen.
Mi calle estaba completamente destrozada, coches volcados, coches en llamas, cadaveres por las aceras, pero eso no era lo peor, algunos estaban desmembrados, a otros se les habian desparramado las tripas y otros en fin... digamos que habia dos tipos de muertos, los que estaban muertos y los que no lo estaban; justo antes de volver a meterme en casa alcance a ver a uno de aquellos seres comiendose a mi vecina del 1º A, pobre chica, era de mi edad, estaba en lo mejor de la vida. Me senté en el suelo de la cocina intentando pensar, esto no podia estar pasando, los muertos solo revivían en las pelis y en las series de la tele ¿ no?
Cuando me di cuenta ya habia pasado media hora. Estaba totalmente bloqueado; tanto tiempo ideando planes absurdos con mis amigos en caso de un holocausto zombie, y llegado el momento no sabia ni por donde empezar...
Otra media hora atontado, el miedo me invadía de pies a cabeza. -¡ NO ! vamos Andrés serénate! - me dije a mi mismo. Me levanté y traté de recordar uno a uno los pasos que felizmente habiamos establecido mis mejores amigos y yo. [...]
- Zelda, ven aqui, ¿que te ocurre?- le dige con tono suave. Ella se acercó y me olfateó con esmero, un leve lameton en la mano le fue suficiente para indicarme que confiaba en mi. En ese momento me percaté de que la puerta que daba al balcon de la cocina estaba abierta, sali al exterior y entonces fue cuando descubri todo lo que ocurría. AL salir afuera vi todo aquello... juro que jamas olvidare esa imagen.
Mi calle estaba completamente destrozada, coches volcados, coches en llamas, cadaveres por las aceras, pero eso no era lo peor, algunos estaban desmembrados, a otros se les habian desparramado las tripas y otros en fin... digamos que habia dos tipos de muertos, los que estaban muertos y los que no lo estaban; justo antes de volver a meterme en casa alcance a ver a uno de aquellos seres comiendose a mi vecina del 1º A, pobre chica, era de mi edad, estaba en lo mejor de la vida. Me senté en el suelo de la cocina intentando pensar, esto no podia estar pasando, los muertos solo revivían en las pelis y en las series de la tele ¿ no?
Cuando me di cuenta ya habia pasado media hora. Estaba totalmente bloqueado; tanto tiempo ideando planes absurdos con mis amigos en caso de un holocausto zombie, y llegado el momento no sabia ni por donde empezar...
Otra media hora atontado, el miedo me invadía de pies a cabeza. -¡ NO ! vamos Andrés serénate! - me dije a mi mismo. Me levanté y traté de recordar uno a uno los pasos que felizmente habiamos establecido mis mejores amigos y yo. [...]
Comienza una historia
[...]
Aquella mañana... nunca olvidare aquella mañana.
Me desperté como cada mañana a las 9:00 de la mañana; me incorporé en mi cama de 1'05 del mismo modo que había estado haciendo casi los últimos 20 años de mi vida; abrí los dos primeros cajones de la mesilla de noche y agarre un par de calcetines limpios y unos gallumbos. Me levanté de la cama y miré el calendario que tenía colgado en la pared. Era el 21 de diciembre.
Me dirigí a abrir la puerta de mi cuarto cuando me di cuenta que los trastos que había detrás de ella se habían caído, debido a que estaban mal colocadas, y estaban bloqueando la puerta.
La ducha que me dí para espabilar no me sentó demasiado bien, no era como las de días atrás, faltaba algo; después de secarme y vestirme mis vaqueros de diario y mi camiseta favorita reparé en lo que echaba en falta, la casa estaba silencio. Anduve por el pasillo hasta el cuarto de mis hermanos pequeños, no estaban. Tampoco estaban mis padres. Comencé a preocuparme al ver que sus abrigos estaban en el perchero de la entrada, sus llaves estaban en la bandeja vacía-bolsillos que había encima del mueble del hall, se habían ido con lo puesto, entonces fue cuando vi una pequeña nota pegada en la puerta de mi casa:
ANDY: NO SALGAS A LA CALLE. NOS HEMOS IDO. TE QUEREMOS.
Encendí la tele para ver si había indicios del motivo por el cual mi familia se había largado de esa forma; no había señal, la radio no emitía y tampoco funcionaban los teléfonos. Que cojones pasa?- me pregunté. ¿Porqué no emitían ni la tele ni las radios? y lo mas importante... ¿ Donde estaba mi Familia? [...]
Aquella mañana... nunca olvidare aquella mañana.
Me desperté como cada mañana a las 9:00 de la mañana; me incorporé en mi cama de 1'05 del mismo modo que había estado haciendo casi los últimos 20 años de mi vida; abrí los dos primeros cajones de la mesilla de noche y agarre un par de calcetines limpios y unos gallumbos. Me levanté de la cama y miré el calendario que tenía colgado en la pared. Era el 21 de diciembre.
Me dirigí a abrir la puerta de mi cuarto cuando me di cuenta que los trastos que había detrás de ella se habían caído, debido a que estaban mal colocadas, y estaban bloqueando la puerta.
La ducha que me dí para espabilar no me sentó demasiado bien, no era como las de días atrás, faltaba algo; después de secarme y vestirme mis vaqueros de diario y mi camiseta favorita reparé en lo que echaba en falta, la casa estaba silencio. Anduve por el pasillo hasta el cuarto de mis hermanos pequeños, no estaban. Tampoco estaban mis padres. Comencé a preocuparme al ver que sus abrigos estaban en el perchero de la entrada, sus llaves estaban en la bandeja vacía-bolsillos que había encima del mueble del hall, se habían ido con lo puesto, entonces fue cuando vi una pequeña nota pegada en la puerta de mi casa:
ANDY: NO SALGAS A LA CALLE. NOS HEMOS IDO. TE QUEREMOS.
Encendí la tele para ver si había indicios del motivo por el cual mi familia se había largado de esa forma; no había señal, la radio no emitía y tampoco funcionaban los teléfonos. Que cojones pasa?- me pregunté. ¿Porqué no emitían ni la tele ni las radios? y lo mas importante... ¿ Donde estaba mi Familia? [...]
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