Corrimos todos hacia el salón. Cada uno de nosotros agarró sus cosas y las colocó a mano para salir de alli a escape; teníamos muy poco tiempo antes de que todos y cada uno de aquellos cara-muertos nos estuviesen cortando el paso en el portal del edificio.
El plan era sencillo. 3 hombres haciendo limpieza cuerpo a cuerpo. Moncho desde la ventana de la cocina cubriendoles con la ballesta. y un último hombre en el portal del edificio evitando que ningun despistado se colase dentro.
Todos y cada uno de nosotros sabiamos lo que teniamos que hacer. Asíque cojimos nuestras armas.
Yo me puse el cinturón de cuchillos, en una mano llevaba el cebollero de 30cm y en la otra la tuberia que había cojido en mi casa, por dentro del pantalón iba una de las berettas; por si las moscas.
Antón llevaba su bate y otra beretta.
Alex que asombrosamente se había ofrecido voluntario para acompañarnos, llevaba un hacha en su mano derecha, una beretta por dentro del pantalón y en la mano izquierda un puño americano. Cuando los sacó de su mochila nos pidio perdón por no habernos contado que los tenía.
Nuestro hombre en el portal era miguel. Que tenía mi remington a la espalda y en las manos unos palos con clavos que había fabricado el mismo.
Todo esto estaba controlado por Moncho que estaba en el piso con su ballesta cargada.
Con muchisimo cuidado de no hacer ruído, Alex, Antón y yo salimos a la calle. Uno por uno fuimos acabando con aquellos bichos.
Yo estaba estaba enzarzado en el cuerpo a curpo con dos de ellos y no me habia dado cuenta de que un tercero me cerraba por la espalda. De no haber sido por alex que le hundió el hacha en el craneo habria terminado como la pobre de mi vecina.
- Gracias tio.- Le dije- No hay de que.- Respondió Alex.
¡FIUÍ!- un silbido cruzó el aire, provenia del piso. Moncho estaba casi sin flechas y la mayoría de los bichos estaban muertos, de modo que nos reunímos los tres y decidimos volver al portal con Miguel.
- ¿Mucho jaleo? - Le preguntó Antón-
- Respóndeme tu mismo.- contestó Miguel mientras señalaba un grupo de cara-muertos tirados en el suelo.
- Vamos, podrían venir mas.- dijo Alex.
Yo subí delante. Arriba estaba Moncho esperandonos.
- Tios yo me largo- Dije pasados unos minutos. - Tengo que llegar hasta mis padres. Supongo que lo entendeis ¿ no?
- Si y por eso vamos contigo- La voz de Antón resonó en las paredes del Salón.
- Pues no hay tiempo que perder, tenemos que hacernos con dos coches. cerca de aqui hay un monton de aparcamientos, sería un buen lugar para buscar.- Apremié.
- Estoy casi sin flechas chicos- Moncho sostenia el saquito en el quedaban menos de 15 de flechas para la ballesta.
- Podemos bajar y recojer algunas de las que quedaron abajo. tenemos agua caliente podemos hervirlas para limpiarlas. - Dijo Miguel.
- Eso es lo de menos- Dijo Moncho. - Lo que me interesa es recuperarlas.
- De acuerdo, poneos en marcha, Yo iré con alguien a por los coches.- Dije mirando a Miguel que me entendió al momento. - Voy contigo- dijo.
Asi que nos pusimos en marcha. Agarré la remington, la beretta, y los cuchillos, silbé, y zelda vino a mi encuentro.- Nos va a acompañar- le dije a Miguel- Puede detectar a los bichos antes que nosotros.
- Me parece bien- respondio Miguel.
Asi que los tres salimos del edificio en direccion a la plaza de Barcelos, conocia un alli aparcamiento en el que ademas del coche dejabas las llaves, era la mejor opción... o eso creíamos.