- ¿Qué vamos a hacer? - Preguntó Antón.
- No lo se... son demasiados, si al menos tuviésemos un coche y todo preparado para irnos... - Respondió Moncho.
- Solo podemos esperar y rezar para que pasen de largo. - Contesté muy serio.
- Rápido apagad las linternas, cualquier cosa que pueda llamar su atención. Y callaos. - Dijo Miguel.
- Alex rápido, bajemos a cerrar el portal del Edificio, trae sillas mesillas de noche lo que sea que sirva para apalancar el portal desde dentro. - Le dije.
Alex, Moncho y yo bajamos a galope por las escaleras. En el rellano del edificio había varias cosas que podrían ayudarnos a bloquear la puerta, con dos fuertes patadas Alex consiguió romper dos tablas del pasamanos de madera que nos sirvieron para hacer dos palancas que bloqueasen la puerta; mientras moncho y yo cogimos unas jardineras de piedra que había pegadas a la pared, eran lo bastante pesadas como conseguir que la puerta no se abriera.
- ¿ No hay nada más? Con esto solo no llegará! - susurraba Alex desesperadamente.
- Esto es todo lo que hay volvamos al piso, hay que establecer un plan- Propuso Moncho.
Los tres volvimos al piso allí nos esperaban Miguel y Anton.
- Vale, el portal esta apalancado. Vamos a hacer un recuento de armas y munición. ire a por mi bolsa.- Corrí a abrir la bolsa de deportes. Gracias a dios estaba todo allí. Fran no había tenido tiempo de quedarse con nada; de modo que agarré mi Rémington y llame al resto.
- ¿ Tenéis todo? a ver, dejadme echar un vistazo.
Hice un recuento y en total teníamos:
Una Escopeta Rémington, 3 berettas 9 mm, un magnum del 45, dos rifles de caza, el M1 Garand, mis cuchillos, la ballesta de Moncho, y algunos palos con pinchos además del bate de Baseball de Anton.
Por suerte contábamos con Munición de sobra para la remington y las berettas, pero para los rifles y la magnum apenas había, por no mencionar que para el M1 no había nada. Fue una suerte que moncho contase con su ballesta y el saquito lleno de flechas.
- No se, si entran no se si podremos hacerles frente...- Dijo Alex.
- Tenemos munición de sobra para la rémington y las berettas, y Moncho podría acabar con ellos desde una ventana usando la ballesta - Dijo Miguel.
- Me parece buena idea, - dijo Moncho-
- Esperad, primero vamos a ver si pasan de largo o no. Haremos turnos de vigilancia en las ventanas del salón y la cocina así podremos cubrir mas campo - Propuse.
- Yo haré el primer turno en la cocina - se ofreció Antón.
- De acuerdo, yo en el Salón - Propuso Moncho
- Vale, pues Alex, Miguel y yo nos quedaremos a preparar las armas para que estén listas en caso de que haga falta usarlas. Pero recordad, agotad primero los recursos silenciosos. - Les recordé. Acto seguido nos pusimos manos a la obra en completo silencio...
El primer turno de una hora pasó muy rápido, así que Miguel y Alex se cambiaron por Anton y Moncho los cuales vinieron a echarme una mano con la munición.
- Oye Andrés, quiero pedirte perdón por algo - Era la primera vez que hablaba con moncho de algo que no fuese supervivencia o algún tipo de plan de ataque o defensa desde hacia mucho.
- Dime, ¿que pasa? - pregunté extrañado.
- Siento haberle disparado esa flecha a Lucía. Vi que era una de ellos y no pude contenerme. Tu aun no lo sabes pero, ellos se llevaron a mi familia. La primera en caer fue mi hermana, que fue quien infectó a mis padres. Por eso no nos refugiamos en mi casa. No podíamos quedarnos allí.
Me quedé tal cual si me hubiesen echado una jarra de agua helada por encima.
- Vaya... lo siento, no sabía nada, no tienes porque disculparte. Me has ahorrado un muy mal trago. Es mas te doy las gracias por ayudarla a descansar en paz.
Moncho y yo nos dimos la mano y nos pusimos otra vez al tajo.
Casi habían transcurrido 25 min. del segundo turno, cuando el ruido de algo roto que parecía cristal nos sobresaltó, seguido de un "mierda" que provenía de la boca de Alex.
- ¿Que cojones pasa?- todos habíamos acudido a la cocina.
- se ha caído una maceta que había en el alféizar... he abierto la ventana y sin querer la he tirado...
- Joder tío, ¿y para que has abierto?- preguntamos
- es que uno de ellos se ha separado del grupo principal y quería ver que hacía...
Nosotros no nos habíamos percatado de ellos, pero ellos de nosotros si, y ahora un grupo enorme de muertos se aproximaba hacia nosotros, eran al menos unos 12 o 13.. que haríamos? solo teníamos dos opciones, Luchar o morir, y ninguno de nosotros quería aceptar la segunda....