- Dice que volverá a llamar esta noche a las 21.00. Que estés tranquilo, que están bien, en un lugar seguro.
Alex me estaba dando la noticia de que mi padre había contactado por radio, y este le había contado que yo estaba bien, que había salido a buscar armas y provisiones y que me las estaba arreglando bastante bien.
- Menos mal- Suspiré. Me había pasado los dos últimos días preocupadísimo con la situación en la que se encontrarían, y ahora que por fin tenia noticias buenas podía respirar un poco.
Pasamos el resto del día bastante relajados, montamos guardia en los balcones vigilando que ninguno de aquellos descerebrados se acercase a husmear y mientras tanto nos pusimos a recordar tiempo atrás, cuando salíamos de fiesta, o cuando quedábamos para jugar a la consola... La horas fueron pasando y dieron las 21:00; de la radio salió la voz de mi padre.
- Hola, hay alguien ahí?
- PAPA!- Grité, corrí hacia la radio agarré el micro y hablé. - Papá, soy yo, Andrés, estoy bien, estoy con Miguel y con todos mis amigos.
- Joder, menos mal... estábamos muy preocupados, ante todo, perdona que te dejásemos abandonado a tu suerte, pero en la situación en la que estabas no podíamos llevarte con nosotros. ¿Lo entiendes no?
- Si papá, tranquilo. - respondí. - ¿Y dime estáis todos bien? ¿Como están los niños, y mamá?
- Bueno, no estamos todos... Tu madre y tus hermanos están bien, al igual que tu abuela y yo, tus tíos Jose y Susana se fueron en coche al refugio para Guardia Civiles que se ha establecido en Santiago. Tu abuelo...
A mi padre se le quebró la voz...
- Lo se papá. Le he visto. Fui a su casa a buscar las llaves de su furgoneta, y me lo encontré convertido en uno de ellos... Pero bueno cambiemos de tema... ¿Donde estáis? ¿Teneis un buen sitio donde esconderos?
- Si, tenemos un sitio excelente, estamos en la nave donde trabajo yo. He construido unas literas con las maquinas de soldar y unos tubos que había por aquí, y mas o menos nos lo montamos bien. ¿ Y tu? ¿donde has estado?
- Pues yo he pasado la noche en un taller de soldadura como vosotros, y ahora estoy en un piso en Pontevedra con mis amigos, estamos planeando Mudarnos al taller donde he dormido ayer.
De pronto la radio comenzó a emitir una cadena de interferencias...
-¿Papá? ¡PAPA! - grité, la radio se apagaba...
- Papá voy a ir a buscaros, quedaos ahí. - Prometí, del altavoz de la radio se alzo la voz de mi padre entre interferencias diciendo, De acuerdo.
La radio había dejado de funcionar. Pero ese era el menor de nuestros problemas...
-Atención! están volviendo! - La voz de Alex llegó desde uno de los extremos del piso...
- rápido rápido, apagad todo... no hagáis ruido.- Susurraba Miguel
En silencio nos acercamos hasta el lugar donde estaba Alex. Aterrados vimos como un autentico ejercito de Muertos se dirigía por la calle hacia donde nos encontrábamos nosotros, aquello parecía ser el principio del fin de nuestras vidas...